Redacción: Juan Fonseca.
El presidente Abelardo De la Espriella declaró insubsistente
a Ricardo Valencia RamÃrez como director del DANE, apenas tres semanas después
de su nombramiento, luego de que el funcionario afirmara que no encontró
anomalÃas en los indicadores económicos de julio, el último mes de gestión del
gobierno de Gustavo Petro. La salida se produce en medio de una directiva
presidencial que restringe las declaraciones públicas de los funcionarios del
Ejecutivo y que ya habÃa llevado a la cancelación de una rueda de prensa del
DANE.
Gobierno de De la Espriella destituye al director del DANE, Ricardo Valencia, en medio de restricciones a la independencia de la entidad.
La salida de Ricardo Valencia de la dirección del
Departamento Administrativo Nacional de EstadÃstica no es un cambio
administrativo cualquiera. Se trata del primer alto funcionario expulsado del
gabinete de Abelardo De la Espriella, y ocurre justo después de que Valencia se
negara a poner en duda, sin auditorÃa previa, las cifras económicas producidas
en julio bajo el gobierno saliente de Gustavo Petro. El comunicado oficial de
la Presidencia habla de "revisión rigurosa" de la información, pero
el trasfondo polÃtico es difÃcil de ignorar: un gobierno de tendencia
derechista removiendo al responsable técnico de las estadÃsticas oficiales
justo cuando esas cifras no confirmaban el relato que el nuevo Ejecutivo querÃa
instalar sobre la gestión anterior.
Este episodio no es aislado. DÃas antes, el DANE habÃa
cancelado de manera abrupta, media hora antes de su inicio, la rueda de prensa
en la que se presentarÃan los resultados de inflación de agosto. Según reveló
La Silla VacÃa, la orden vino directamente de Presidencia, en aplicación de una
directiva que exige autorización previa de la SecretarÃa de Comunicaciones para
que cualquier funcionario del Gobierno hable con medios. La medida generó
rechazo inmediato de exdirectores del DANE de distintos gobiernos, incluido
Juan Daniel Oviedo, quien dirigió la entidad durante la administración de Iván
Duque—, quienes advirtieron que la ley 2335 protege explÃcitamente al DANE de
presiones polÃticas sobre sus formas de difusión.
Lo que está en juego aquà trasciende un cambio de nombre en
un organigrama. El DANE es la entidad que produce los datos con los que se mide
el desempleo, la inflación y el desempeño económico del paÃs; su credibilidad
depende de que nadie, ni el gobierno de turno, sea del color que sea, pueda
torcer esas cifras según le convenga. Que un director sea removido después de
negarse a cuestionar datos heredados, y en medio de un blindaje generalizado a
la comunicación oficial, encendió las alarmas de estadÃgrafos, congresistas y
hasta sectores del propio partido de Gobierno, que pidieron reconsiderar la
censura a las ruedas de prensa.
El comunicado presidencial insiste en que "la
independencia técnica del DANE será respetada y garantizada" y que
"nadie interferirá en su rigor cientÃfico". Pero la secuencia de
hechos, directiva de silencio, cancelación de rueda de prensa, y ahora la
salida del director que no encontró irregularidades en los datos del gobierno
anterior, dibuja un patrón que resulta difÃcil de conciliar con esa promesa. La
frase final del comunicado, "posición polÃtica de un organismo técnico,
no", suena menos a garantÃa de independencia y más a advertencia hacia
quien ocupe la silla de ahora en adelante.
En el nuevo director, Juan Manuel Alvarado Nivia, recaerá la
tarea de demostrar que el DANE puede seguir siendo un organismo técnico y no
una correa de transmisión del relato oficial. El paÃs estadÃstico y los
millones de colombianos cuyas decisiones económicas dependen de esas cifras, estará observando si la próxima vez que los datos no favorezcan al Gobierno de
turno, la entidad resiste la presión o repite el ciclo que acaba de costarle el
cargo a Ricardo Valencia.

Publicar un comentario