En
sus primeros dÃas al frente del Ministerio de Agricultura, Indalecio Dangond
anunció ante el Congreso que no renovará 10.000 contratos de prestación de
servicios por $540.000 millones y que congelará $1,4 billones destinados a la
compra de tierras para campesinos sin tierra.
La decisión,
presentada como una cruzada contra el "despilfarro" del gobierno
anterior, ya generó rechazo en el sector rural y en la oposición, que la
califican como el fin de facto de la reforma agraria.
El campo colombiano amaneció con una noticia que golpea
directamente los bolsillos de miles de familias campesinas. Durante el debate
del Presupuesto General de la Nación 2027 ante las comisiones económicas del
Congreso, el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, confirmó que su
cartera no renovará 10.000 contratos de prestación de servicios, una medida que
representa el congelamiento de 540.000 millones de pesos que, según explicó, se
destinaban en teorÃa al acompañamiento de comunidades rurales.
La estocada no se queda ahÃ. El funcionario también anunció
que el gobierno detendrá por completo la compra de nuevas hectáreas de tierra
para la reforma agraria mientras se adelanta una auditorÃa a los procesos del
gobierno anterior. En total, quedan congelados 1,4 billones de pesos que
estaban pendientes de pago por predios ya adquiridos, recursos que iban
dirigidos a poner tierra en manos de campesinos sin territorio.
El ministro defendió el recorte asegurando que encontró
nóminas paralelas infladas, con despachos que según sus cuentas, tenÃan hasta
25 asesores sin funciones claras ni asistencia real al trabajo. Habló de una
herencia de "despilfarro" y "politiquerÃa" que, dijo, exige
una auditorÃa forense a la Agencia Nacional de Tierras y a la Unidad de
Restitución. El argumento suena impecable en el papel: pelear contra la
corrupción. El problema es que las cifras muestran que quien paga los platos
rotos, otra vez, es el campesinado.
La reacción no se hizo esperar. El senador David Racero, del
Pacto Histórico, calificó el anuncio como el inicio de una "contrarreforma
agraria" y llamó al campesinado a movilizarse para defender el acceso a la
tierra. El propio expresidente Gustavo Petro salió a criticar la medida,
señalando que Dangond le puso punto final al proceso de compra de predios para
quienes menos tienen. Para la oposición, detrás del discurso anticorrupción hay
una decisión polÃtica: desmontar en meses lo que tomó años construir.
Lo grave del asunto no es solo la cifra. Es lo que
representa para miles de familias que dependÃan de esos contratos y de esos
proyectos productivos para sembrar, sostener sus parcelas y sacar adelante a
sus hijos. En un paÃs donde el acceso a la tierra sigue siendo una de las
deudas históricas más profundas, congelar de un plumazo la compra de predios y
cortar 10.000 contratos no es un simple ajuste fiscal: es dejar a comunidades
enteras sin la única puerta de entrada que tenÃan hacia la formalización y el
desarrollo rural. Mientras el Gobierno promete auditorÃas y resultados a
futuro, el campo colombiano sigue esperando lo único que nunca ha sobrado:
certeza.

penoso
ResponderEliminarNo es de extrañarse, necesitan devolverle el favor a los grandes terratenientes las tierras que le usurparon al campesinado colombiano, o qué pensaban, que éste chiste de gobierno iba a gobernar para el pueblo? Jajajajaja... #ElChisteSeCuentaSolo
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